Pantone Color of the Year 2026
Cloud Dancer (PANTONE 11‑4201)
El color del año 2026, según Pantone Color Institute, es Cloud Dancer (PANTONE 11‑4201). Se trata de un blanco suave y luminoso, con un leve matiz cálido que lo aleja de la frialdad del blanco clínico. No es un blanco puro ni aséptico, sino una base más natural, pensada para integrarse con materiales como el lino, la madera clara o el yute.
Su elección marca un cambio de tendencia: es el primer blanco que Pantone escoge como color del año desde que inició esta tradición en 1999.
Este blanco cálido no busca destacar, sino equilibrar. Actúa como fondo para que otros tonos ganen peso sin saturar el conjunto.
Paletas clave para dormitorios en 2026
1. Beige clásico, arena grisácea y blanco cálido
Esta gama sigue presente como base para paredes, techos y textiles principales. La diferencia está en el matiz: se escogen versiones más pigmentadas, más cálidas y menos frías que en años anteriores.
Usos: paredes completas, ropa de cama, cortinas y cabeceros tapizados.
Materiales compatibles: lino, madera clara, piedra natural, algodón lavado.
Referencias: “Wax Paper”, “Beige Arena”, “Blanco Hueso”.
2. Verde oliva, verde salvia y verdes bosque
Esta familia se consolida como alternativa al gris en dormitorios. Son colores fáciles de aplicar y de combinar con madera, que funcionan bien tanto en habitaciones amplias como en espacios más reducidos.
Usos: cabeceros, paredes completas o de acento, mesillas, textiles decorativos.
Materiales compatibles: madera natural, ratán, tejidos pesados como terciopelo o lana.
Referencias: “Forest Green”, “Salvia Opaca”, “Verde Sombra”.
3. Marrón cacao, caramelo y terracota suave
Estos tonos aportan profundidad sin oscurecer. Se utilizan cada vez más como fondo en habitaciones principales. Funcionan especialmente bien en estancias con buena luz natural y orientación sur o este.
Usos: paredes completas, alfombras, cojines, mobiliario tapizado.
Materiales compatibles: madera oscura, yute, cerámica, tejidos densos.
Referencias: “Chocolate Sauce”, “Amber Haze”, “Ocre Leve».
4. Lavanda grisada, malva pálido y ciruela suave
Colores suaves con un leve matiz frío. Se utilizan para introducir un tono con carácter, pero sin saturar el espacio. Aportan un punto diferenciador si se usan en textiles o una pared.
Usos: ropa de cama, paredes pequeñas, pintura decorativa.
Combinación habitual: blanco roto, madera clara, detalles en metal mate.
Referencias: “Dusty Lavender”, “Pale Mauve”, “Plum Fog”.
5. Azules minerales y azules nube
Sigue siendo un color clave en dormitorios, especialmente en su versión menos saturada. Se asocia con descanso, frescura y orden. El azul nube se emplea incluso en techos, con buenos resultados.
Usos: paredes, cabeceros, alfombras, fundas nórdicas.
Combina con: blancos cálidos, beige mineral, madera clara, metal negro.
Referencias: “Sky Mist”, “Blue Clay”, “Indigo Bruma”.
Qué tener en cuenta antes de elegir
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El color de las paredes no debe elegirse aislado. Tiene que responder a la orientación de la habitación, al tipo de luz natural que recibe y al tono del mobiliario.
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Los textiles pueden funcionar como punto de contraste si el entorno es neutro. No hace falta sobrecargar, pero sí pensar en cómo se relacionan entre sí.
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En dormitorios pequeños, mejor limitar los tonos oscuros a detalles o textiles.






