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¿Por qué hay veces que tenemos la sensación de que dormimos poco? Cuando la falta de sueño es pasajera igual que viene se va. Puede ser alguna preocupación puntual que no termina de definirse ni de ponerse en su sitio, o cómo nos gustaría a nosotros que fuese aunque ese no fuese su sitio. En cualquier caso cuando se trata de algo puntual no hay por qué preocuparse; antes o después solucionaremos ese problema con el banco, esa relación que no se termina de despegar o ese desamor que pronto abrirá la puerta a un nuevo amor. Lo pasajero pasa y cuanto antes pase antes volverán las noches del tirón.

 

El problema es cuando tenemos falta de sueño a pesar de no tener problemas.

 

Cuando la falta de sueño se instala en nuestra vida, y no le ponemos remedio, corremos el riesgo de perder la cabeza y la salud. Vamos a descartar —aunque pueda ser el caso— de que sea por culpa de una enfermedad. Entre los muchos estudios e investigaciones al respecto, son muchos los expertos que coinciden en que la falta de sueño está relacionado con una propensión a servirse más comida en el plato, a una dieta más calórica y rica en carbohidratos y al consumo de comida rápida poco saludable. Los resultados: mala cara, cansancio, pérdida de capacidad de concentración o problemas de memoria, además de triplicarse el riesgo de sufrir un accidente al dormir menos de seis horas. El fast food está bien para un miércoles de Champions pero no para un estilo de vida o una norma de todos los jueves. 

 

Para solucionar ese problema puntual de falta de sueño —dando por hecho que si levantamos la bajera sale la etiqueta de Senttix en el colchón— además de evitar en la medida de lo posible este tipo de comidas, nos ayudará evitar también la cafeína en horario de tarde y noche, la nicotina y el alcohol, hacer ejercicio con regularidad y ajustar un horario de sueño respetando las horas de entrada y salida de la cama.