La posición gravedad cero al dormir es una postura semirreclinada que eleva ligeramente el tronco y las piernas para distribuir mejor el peso corporal y reducir la presión sobre la columna. Aunque no elimina la gravedad, imita la alineación corporal que adopta el cuerpo en condiciones de microgravedad.
Se utiliza en camas articuladas y puede ayudar a disminuir la presión lumbar, favorecer el retorno venoso, aliviar el reflujo nocturno y mejorar el confort respiratorio en determinados casos.
¿Qué es exactamente la posición gravedad cero?
La posición gravedad cero es una postura en decúbito supino (boca arriba) con elevación coordinada de tronco y piernas.
Se basa en la llamada neutral body posture observada por la NASA durante los primeros programas espaciales. Cuando el cuerpo flota en microgravedad, adopta espontáneamente una posición de mínima tensión muscular.
Características principales:
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Tronco ligeramente elevado
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Caderas y rodillas flexionadas
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Piernas elevadas por encima o al nivel del corazón
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Columna en alineación más neutra
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Reducción de la carga axial
¿Cómo es la posición gravedad cero al dormir?
En la práctica, se consigue mediante una cama articulada que permita:
| Zona corporal | Posición recomendada |
|---|---|
| Cabeza y tronco | Elevación aproximada de 120°–130° respecto a las piernas |
| Caderas | Ligera flexión |
| Rodillas | Flexionadas entre 20°–40° |
| Piernas | Elevadas ligeramente |
El objetivo no es “sentarse”, sino crear una curva suave que reduzca tensión lumbar.
Beneficios biomecánicos y fisiológicos
1. Disminuye la presión en la zona lumbar
La flexión de caderas y rodillas reduce la hiperlordosis lumbar (exceso de curvatura).
Esto puede:
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Disminuir la presión sobre los discos intervertebrales
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Reducir la tensión en la musculatura paravertebral
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Mejorar el confort en personas con lumbalgia leve o mecánica
No sustituye tratamiento médico, pero puede mejorar la sintomatología.
2. Mejora la distribución del peso corporal
Al no estar completamente plano:
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Se reduce la carga concentrada en sacro y zona lumbar
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Se favorece una presión más uniforme
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Se disminuyen puntos de presión prolongados
Esto puede traducirse en menor necesidad de cambios posturales nocturnos.
3. Puede favorecer el retorno venoso
Elevar ligeramente las piernas:
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Reduce la presión hidrostática en las venas inferiores
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Puede disminuir sensación de pesadez
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Ayuda en casos leves de hinchazón en piernas

4. Ayuda en el reflujo gastroesofágico nocturno
Las guías clínicas recomiendan elevar el tronco para:
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Limitar el ascenso del contenido gástrico
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Reducir episodios de ardor nocturno
La elevación estable del colchón es más eficaz que añadir almohadas. En este artículo te damos más recomendaciones para evitar el reflujo.
5. Puede beneficiar algunos casos de apnea leve
Elevar cabeza y tórax:
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Disminuye la colapsabilidad de la vía aérea superior
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Puede reducir episodios leves de obstrucción
No reemplaza tratamientos como CPAP.
¿Qué no es la posición gravedad cero?
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No elimina la gravedad
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No es una terapia médica
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No corrige patologías estructurales

*En la colección LAB de SENTTIX, colchones con tres firmezas diferentes, pensados para conseguir recuperar la zona del cuerpo que más lo necesite en cada momento, gracias a la banda Warm-Up adaptable a tres posiciones −zona cervical, lumbar y piernas− que incorpora fibras Celliant®, una combinación de minerales que activa la circulación sanguínea, reduce la inflamación y alivia los dolores musculares.
¿Para quién es recomendable?
Puede resultar especialmente útil en personas con:
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Dolor lumbar mecánico
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Piernas cansadas
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Reflujo nocturno
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Necesidad de lectura o descanso semirreclinado
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Búsqueda de mayor confort ergonómico
No es imprescindible para personas asintomáticas, pero puede mejorar la calidad del descanso.
Cómo aplicar correctamente la posición gravedad cero
Paso a paso:
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Eleva primero el tronco suavemente.
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Ajusta la elevación de piernas hasta notar relajación lumbar.
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Evita ángulos excesivos que generen presión en la zona cervical.
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Mantén una almohada adecuada que respete la alineación cervical.
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Ajusta gradualmente durante varios días hasta encontrar tu punto óptimo.
Preguntas frecuentes
¿Qué ángulo tiene la posición gravedad cero?
No existe un ángulo único, pero suele situarse entre 120° y 130° entre tronco y piernas, con rodillas ligeramente flexionadas.
¿Es buena la posición gravedad cero para la espalda?
Puede reducir la presión lumbar y mejorar el confort en personas con dolor lumbar leve, aunque no sustituye tratamiento médico.
¿La posición gravedad cero mejora la circulación?
Puede favorecer el retorno venoso en piernas al elevarlas ligeramente, pero no trata patologías vasculares.
¿Sirve para el reflujo?
Sí. Elevar el tronco ayuda a reducir episodios de reflujo nocturno según recomendaciones clínicas.
¿Es mejor que dormir completamente plano?
Depende de la persona. En algunos casos (dolor lumbar, reflujo) puede ser más confortable que la posición horizontal.
La posición gravedad cero no hace que el cuerpo flote, pero sí permite que descanse de forma más coherente con su biomecánica natural.
Al redistribuir las cargas, reducir la presión lumbar y elevar ligeramente piernas y tronco, puede mejorar el confort nocturno en determinados perfiles.
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El diseño de interiores evoluciona hacia soluciones más conscientes, funcionales y estéticamente sofisticadas. En 2026, los espacios reflejarán un enfoque más humano, sostenible y versátil, donde el confort, la tecnología integrada y la identidad visual bien definida marcarán la diferencia.
Desde Senttix, recopilamos las principales tendencias en diseño de interiores en 2026 que definirán por completo el panorama del diseño:
1. Enfoque centrado en la experiencia
Los interiores se diseñan para responder a las necesidades reales de quienes los habitan. Se priorizan la funcionalidad, la tranquilidad visual y el confort.
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Ambientes diseñados para mejorar la calidad del día a día.
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Elección de materiales con propiedades acústicas, térmicas y táctiles adecuadas.
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Distribuciones equilibradas, pensadas para facilitar el descanso, la concentración y la convivencia.
2. Paletas cromáticas con matices naturales
Los colores del 2026 aportan profundidad, calidez y serenidad. Paletas envolventes, cálidas y más naturales. Los tonos se inspiran en la tierra, el cuerpo y la emoción.
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Marrones intensos, verde oliva, terracotas y burdeos sustituyen a los neutros fríos.
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Gradientes tonales como el color capping aportan continuidad visual.
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La tendencia se orienta hacia una cromática orgánica, sin estridencias.

3. Materiales honestos y duraderos
El uso de materiales naturales sigue creciendo, con especial atención al origen, la trazabilidad y el ciclo de vida del producto.
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Maderas envejecidas, piedra natural, arcillas y tejidos puros como el lino o la lana que impulsan la sensación de calidez y autenticidad.
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Predominan superficies texturizadas y acabados mate.
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Se integran recursos renovables y soluciones reciclables.
Ejemplos concretos: mármol Calacatta Viola en cocinas, con vetas dramáticas y carácter propio.
4. Estilos que reinterpretan el clasicismo y el minimalismo
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Warm Minimalism: espacios depurados con materiales acogedores y tonos cálidos.
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Recomposed Baroque: volúmenes generosos, detalles curvos y materiales nobles en clave contemporánea.
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Neo Deco: líneas geométricas, contrastes estructurados y acabados metálicos suaves.
Tendencias sociales y culturales
Según los datos de Pinterest Trends, surgirán:
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FunHaus (retro y lúdico)
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Afrohemian Decor (fusión de bohemio y artesanía africana)
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Extra Celestial (futurista y etéreo)

5. Mobiliario funcional con vocación escultórica
El mobiliario combina ergonomía, versatilidad y lenguaje formal cuidado.
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Sofás y asientos con formas esculturales y confort máximo: curvas, bouclé, y diseño modular.
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Piezas sin brazos que optimizan el espacio.
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Tapicerías como el bouclé, lanas o tejidos técnicos con estructura, que inviten al tacto.
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Complementos en madera maciza, piedra, metal cepillado y cerámica artesanal.

6. Espacios adaptables y tecnología integrada
El diseño interior responde a la creciente necesidad de flexibilidad y conectividad.
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Ambientes polivalentes que permiten reorganizar el espacio fácilmente.
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Sistemas domóticos discretos para gestionar luz, temperatura y sonido.
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Elementos móviles, paneles correderos y soluciones modulares para adaptar el entorno.
7. Sostenibilidad regenerativa
La eficiencia material y energética es parte esencial del proceso de diseño.
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Prioridad al uso de materiales con certificación ambiental.
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Producción local, cadenas de suministro cortas y diseño circular.
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La arquitectura regenerativa y biofílica sigue presente en 2026, haciéndonos estar más conectados con la naturaleza.

8. Personalización y carácter
La configuración de los espacios responde a criterios funcionales, pero también refleja las preferencias del usuario.
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Integración de elementos únicos o hechos a medida.
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Combinación de piezas de distintas procedencias con una estética coherente.
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Eliminación del aspecto impersonal o de producción en masa.

En definitiva, parece que el diseño, empieza a reconciliarse con lo esencial. Después de años dominados por superficies frías y estéticas demasiado uniformes, vuelven con fuerza los materiales que conectan con el entorno: la madera con sus imperfecciones, la piedra con vetas impredecibles, los tejidos que envejecen bien.
Las tendencias en diseño de interiores en 2026 buscan recuperar el equilibrio entre lo funcional, lo sostenible y lo emocional. Y en esa búsqueda, el diseño vuelve a tener algo que decir.
El término hygge, de origen danés, ha conquistado el mundo del diseño de interiores, el bienestar y el estilo de vida consciente. Aunque muchas personas lo relacionan con una tendencia decorativa, en realidad se trata de una filosofía que prioriza la calma, la comodidad y el disfrute de los pequeños placeres del día a día.
En este artículo descubrirás qué significa exactamente vivir con un enfoque hygge y cómo trasladar ese concepto a al hogar. Desde la iluminación hasta la elección de materiales, integrar este enfoque en tus espacios puede ayudarte a crear ambientes más acogedores, tranquilos y propicios para el descanso.
Hygge, una forma de vivir
En Dinamarca, uno de los países más felices del mundo según los informes de bienestar, hygge forma parte de la vida cotidiana. La palabra no tiene una traducción literal, pero se asocia con una sensación de bienestar profundo, intimidad y refugio emocional.
En el hogar, este enfoque se refleja en espacios que invitan a quedarse, conversar, leer, relajarse o simplemente estar. Un ambiente hygge no necesita ser perfecto ni seguir normas rígidas de diseño. Lo importante es que transmita calidez y equilibrio.
Cómo aplicar el concepto hygge en tu casa
Aunque no se trata de un estilo decorativo definido, hay ciertos elementos que ayudan a crear una atmósfera con espíritu hygge. Estos son algunos de los más característicos:
1. Iluminación suave y natural
Las luces indirectas, las lámparas de mesa y las bombillas de tono cálido crean un ambiente sereno y envolvente. La iluminación tenue es una de las claves para favorecer la calma visual.
2. Texturas agradables al tacto
Mantas de lana, cojines de lino, alfombras naturales o cortinas de tejidos ligeros aportan una sensación acogedora. Las capas textiles ayudan a crear una atmósfera envolvente y tranquila.
3. Paleta de colores neutros
Los tonos blancos cálidos, beiges, grises suaves o tierras son los más utilizados en interiores con inspiración hygge. Transmiten serenidad y contribuyen a un entorno armónico.
4. Materiales nobles y naturales
Madera sin tratar, cerámica artesanal, fibras vegetales o piedra se integran fácilmente en este enfoque. Además de su valor estético, estos materiales promueven una conexión más consciente con el entorno.
5. Orden visual y sencillez
Un espacio despejado no tiene por qué ser minimalista en exceso. El hygge busca evitar el ruido visual, pero sin perder personalidad. Cada objeto debe tener sentido y aportar valor emocional.
6. Rincones para el descanso
Pequeños espacios dedicados al bienestar, como una butaca junto a una ventana o un rincón de lectura, pueden convertirse en auténticos refugios personales.
Hygge en el dormitorio
El dormitorio es, probablemente, uno de los espacios donde más se puede sentir la influencia del hygge. Allí confluyen muchas de sus claves: descanso, intimidad, silencio y confort.
Para conseguirlo, es recomendable utilizar ropa de cama de tejidos naturales, colores suaves, una iluminación regulable y muebles de líneas limpias. El objetivo es que el entorno favorezca el sueño profundo, la desconexión digital y la relajación.
¿Por qué el hygge se ha hecho tan popular?
Además de su evidente atractivo estético, el hygge responde a una necesidad creciente: crear espacios que ofrezcan un lugar de descanso ante el ritmo acelerado de la vida diaria. El hogar se convierte en un lugar de equilibrio, bienestar emocional y reconexión con lo esencial.
Frente a lo efímero y lo inmediato, el enfoque danés propone rutinas más lentas, objetos con historia y momentos vividos con atención plena. Esa forma de vivir se refleja en los espacios y los transforma.
En resumen
El hygge no es exactamente una moda ni una fórmula decorativa. Es una actitud ante la vida que puede materializarse en nuestros hogares a través de decisiones conscientes: elegir materiales naturales, reducir el exceso visual, cuidar la iluminación y priorizar aquello que nos hace sentir bien.
Incorporarlo en casa es una forma de recordarnos, cada día, que el bienestar empieza por lo sencillo: una luz suave, una manta, un momento de silencio.
Elegir un colchón requiere atención, calma y escucha. Es el momento en el que se descubren las sensaciones que acompañarán cada noche durante años, y elegir bien depende de comprender qué necesita tu cuerpo para descansar de forma profunda y natural.
Escucha al cuerpo
Cada persona tiene su propio equilibrio. Al tumbarte, fíjate en cómo se comporta la espalda, si el cuello se mantiene alineado con la columna y si la presión en hombros o caderas se reparte de forma uniforme. Un buen colchón debe ofrecer soporte, pero también adaptabilidad: sostener sin hundir, acoger sin comprimir.
Para percibirlo con precisión, conviene mantener la postura habitual para dormir durante unos minutos. Es el tiempo que el cuerpo necesita para revelar si se siente realmente cómodo o si existen zonas de tensión que podrían generar molestias a largo plazo.
Aspectos esenciales: firmeza, temperatura y movimiento
La firmeza es uno de los factores más determinantes. Debe elegirse según el peso, la complexión y las preferencias personales. Una superficie excesivamente dura puede interferir en la circulación; una demasiado blanda puede alterar la postura y forzar la musculatura.
La temperatura es otro punto clave. Los materiales transpirables y los tejidos termorreguladores, como los que empleamos en Senttix, favorecen un descanso más estable y seco. Ayudan a mantener la temperatura corporal equilibrada, incluso durante las noches más cálidas.
Si duermes en pareja, conviene comprobar la independencia de lechos. Los sistemas diseñados para absorber el movimiento permiten que cada persona conserve su propio ritmo de descanso sin interrupciones.
El entorno y el ritmo también influyen
El ambiente en el que se prueba un colchón influye en la percepción del confort. Lo ideal es hacerlo con tiempo, en un entorno tranquilo, con luz tenue y sin distracciones. La textura del tejido, la sensación al incorporarse o al girarse y el nivel de silencio del espacio ayudan a valorar con más precisión la experiencia.
Preguntar al asesor
Los asesores del descanso están para guiar. Preguntar por los materiales, la durabilidad o la ventilación del colchón permite comprender mejor el producto y asegurar una compra más consciente. Elegir un colchon con criterio es una inversión en salud y energía a largo plazo.
Para más consejos sobre cómo elegir un colchón y cómo mejorar tu descanso, descárgate nuestro catálogo «10 sencillos pasos para mejorar tu descanso»:
«¿Por qué tengo tanto sueño?» Esta es una de las preguntas más frecuentes cuando el cansancio se convierte en un compañero constante. No hablamos de esa sensación puntual tras una mala noche, sino de una somnolencia que se repite a lo largo de la semana y afecta a la concentración, el rendimiento y hasta al estado de ánimo.
Dormir debería ser suficiente para recuperar energías, pero cuando tras 7 u 8 horas seguimos agotados, lo que falla no siempre es la cantidad, sino la calidad del sueño o la presencia de otros factores médicos y de estilo de vida. Antes de alarmarse, conviene analizar posibles causas y hacerse nuevas preguntas:
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¿Estoy durmiendo las horas recomendadas según mi edad?
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¿Mi sueño es continuo o me despierto varias veces durante la noche?
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¿Existen problemas de salud o medicación que puedan provocar fatiga?
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¿Influye mi alimentación o mis hábitos diarios en esta sensación de cansancio?
Responder con sinceridad a estas cuestiones es el primer paso para entender qué está pasando con nuestro descanso.
Posibles causas de tener tanto sueño
1. Trastornos del sueño
La apnea obstructiva del sueño, el insomnio crónico o el síndrome de piernas inquietas son ejemplos de patologías que alteran la continuidad del descanso. En estos casos, aunque se cumplan las horas de sueño, el cerebro no alcanza las fases profundas necesarias para recuperarse.
2. Estrés y ansiedad
Las preocupaciones cotidianas mantienen al sistema nervioso en alerta. Esto provoca microdespertares durante la noche y reduce la calidad del sueño REM, la fase clave para restaurar funciones cognitivas.
3. Mala higiene del sueño
Horarios irregulares, cenas copiosas, uso de pantallas antes de dormir o un entorno con demasiado ruido o luz pueden condicionar directamente el descanso y hacer que la sensación de fatiga se acumule.
4. Problemas de salud
Enfermedades como hipotiroidismo, anemia, depresión, diabetes o deficiencias vitamínicas se asocian con somnolencia persistente. En muchos casos, el cansancio es uno de los primeros síntomas que aparece y puede servir como señal de alerta.
5. Estilo de vida
El exceso de cafeína o alcohol, una dieta pobre en nutrientes o la falta de ejercicio físico influyen en la capacidad del cuerpo para regular la energía. Dormir bien no compensa los efectos de unos hábitos poco saludables.
¿Cuándo preocuparse?
Si cada mañana la primera pregunta que te haces es “por qué tengo tanto sueño”, conviene observar si hay otros síntomas asociados:
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Dolores de cabeza frecuentes.
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Dificultad para concentrarse o pérdida de memoria.
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Cambios de humor o irritabilidad.
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Episodios de quedarse dormido en situaciones de riesgo, como al conducir.
En estos casos, lo recomendable es consultar con un médico o especialista en sueño para descartar patologías y recibir un diagnóstico preciso.
Preguntas frecuentes (FAQ)
¿Dormir más horas soluciona el problema?
No siempre. Si la causa está en un trastorno del sueño o en un problema médico, aumentar las horas en la cama no elimina la somnolencia.
¿La siesta ayuda si tengo mucho sueño?
Sí, siempre que sea breve (10-30 minutos). Una siesta corta puede mejorar el rendimiento, pero una excesiva puede alterar el ciclo de sueño nocturno. Te contamos más aquí.
¿Qué hábitos puedo mejorar?
Mantener horarios regulares, cenar ligero, evitar pantallas antes de dormir, exponerse a la luz natural durante el día y practicar técnicas de relajación como la respiración profunda o el mindfulness.
Preguntarse “por qué tengo tanto sueño” es una señal del cuerpo. Puede que detrás haya causas leves, como hábitos mejorables, o situaciones médicas que requieren atención. Escuchar esa señal y actuar en consecuencia es clave para recuperar energía y bienestar.
En Senttix creemos que El Buen Dormir es un pilar de salud, y que entender lo que nos ocurre al despertar es el primer paso para construir días más plenos.
Una guía práctica y basada en la ciencia para esos momentos en los que necesitas estar despierto.
En Senttix hablamos con frecuencia sobre cómo mejorar la calidad del sueño. Porque creemos en su poder reparador, en su papel protagonista para el bienestar físico y emocional, y en cómo influye en la salud a largo plazo. Pero, en ocasiones, la vida nos exige lo contrario: permanecer despiertos.
Y ahí surge la pregunta: ¿cómo quitar el sueño sin dañar el cuerpo ni alterar el equilibrio natural del descanso? Este artículo responde a esa inquietud con un enfoque responsable, para que sepas cómo mantenerte alerta cuando realmente lo necesitas, sin poner en riesgo tu salud.
Primero, una advertencia importante
Eliminar o suprimir el sueño no debe convertirse en un hábito. Dormir es una función biológica esencial: regula el sistema inmunológico, equilibra las emociones, depura el cerebro de toxinas, fortalece la memoria y rejuvenece el organismo.
Privarse del sueño de forma recurrente puede tener efectos graves: fallos de atención, alteraciones metabólicas, ansiedad, problemas cardiovasculares e incluso deterioro cognitivo.
Por eso, los consejos que verás a continuación deben usarse solo en momentos puntuales, y siempre compensándose con un descanso de calidad lo antes posible. No existe ningún estimulante externo más poderoso ni saludable que el sueño profundo y natural.
¿Cuándo puede ser útil quitar el sueño?
Hay contextos donde mantenerse despierto por necesidad puntual es comprensible:
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Estudiantes en época de exámenes.
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Conductores que necesitan llegar a destino con seguridad.
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Profesionales con turnos nocturnos ocasionales.
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Padres y madres cuidando a sus hijos enfermos.
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Viajeros intentando adaptarse a un nuevo huso horario.
Para todas estas situaciones, hay formas más sanas de combatir la somnolencia que abusar del café o ignorar al cuerpo.
Estrategias para quitar el sueño sin dañar tu salud
1. Activa tu cuerpo (aunque sea brevemente)
El movimiento genera dopamina y adrenalina, hormonas asociadas a la alerta. Un paseo de 5 minutos, estiramientos suaves o subir y bajar escaleras puede reiniciar tu nivel de energía temporalmente.
TIP: la exposición a la luz natural mientras te mueves potencia el efecto.
2. Hidratación
El cansancio suele intensificarse con la deshidratación. Beber agua (mejor fría) ayuda a activar el metabolismo y el sistema nervioso central. Evita bebidas muy azucaradas, que pueden provocar un efecto rebote de fatiga.
3. Ventila y enfría el ambiente
Las temperaturas cálidas y el aire cargado promueven la somnolencia. Refrescar la habitación o abrir una ventana aporta oxígeno, reduce el dióxido de carbono y favorece la concentración.
4. Usa la luz a tu favor
Nuestro ritmo circadiano está profundamente regulado por la luz. La exposición a luz blanca o azul frena la producción de melatonina, la hormona del sueño (vamping). Por eso es tan difícil dormir tras mirar pantallas.
TIP: si necesitas mantenerte despierto de noche, usa luz blanca directa. Pero recuerda invertir este efecto cuando llegue la hora de dormir: luces cálidas y tenues.
5. Comidas ligeras y funcionales
Evita digestiones pesadas. Opta por alimentos que no fomenten la producción de serotonina y melatonina, como los muy ricos en triptófano (plátano, leche, dátiles…). Prefiere proteínas ligeras, cereales integrales o frutas ricas en vitamina C.
La cronobiología nos enseña que lo que comemos también puede decirle al cuerpo si es hora de dormir o mantenerse en alerta.
6. Café: sí, pero con cabeza
La cafeína puede ayudarte en dosis moderadas. La cantidad segura para un adulto sano está entre 100 y 200 mg (una o dos tazas de café). Pero:
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Nunca lo tomes en ayunas.
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No lo combines con bebidas energéticas.
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No lo consumas a partir de las 18:00 h si luego vas a dormir.
7. Activa tu mente con estímulos breves
Escuchar música rítmica, lavarte la cara con agua fría, abrir una conversación interesante o resolver un pequeño rompecabezas estimula la atención sin agotar los recursos mentales.
¿Qué NO hacer para quitar el sueño?
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No tomes fármacos sin prescripción médica.
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No recurras a estimulantes extremos como taurina o bebidas energéticas de alto voltaje.
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No confundas estar despierto con estar bien. Tu cuerpo puede resistir unas horas más, pero pasará factura.
Compensar la vigilia
Si te has visto obligado a reducir tus horas de sueño, lo más recomendable es dormir una siesta de recuperación (máximo 90 minutos) y asegurarte de dormir profundamente la noche siguiente.
Dormir bien no solo significa “dormir muchas horas”, sino lograr ciclos completos que incluyan sueño profundo y fase REM.
En resumen
Quitar el sueño debe ser una decisión puntual, no un estilo de vida. Si por necesidad necesitas mantenerte despierto, hazlo con inteligencia, cuidando tu cuerpo y preparando el terreno para recuperar el descanso cuanto antes.
Y cuando llegue ese momento… recuerda que en Senttix te acompañamos con soluciones que cuidan de ti y de tu forma de vivir.
El Índice de Masa Corporal (IMC) es una fórmula utilizada para determinar si una persona tiene un peso saludable en relación con su estatura. Puede calcularse como la masa corporal de una persona dividida entre el cuadrado de la altura y expresada en kg/m2.
Por tanto, utilizamos el IMC para valorar si el peso de una persona es apropiado para su altura, es decir, nos permite saber si una persona se tiene un peso saludable o no. Existen cuatro categorías en la que se puede clasificar una persona según su índice: por debajo del peso apropiado, peso normal, sobrepeso u obesidad.
¿Cómo podemos saber si nuestro IMC es saludable?
Es importante puntualizar que este índice no presenta los mismos parámetros para niños y adolescentes que para los adultos y no tiene en cuenta otros factores importantes para determinar el peso de una persona como la diferenciación entre grasa y músculo ni las características físicas como la estructura del cuerpo.
Aun así, la OMS considera que un IMC saludable en personas adultas se encuentra entre 18,5 – 25 kg/m2. Si el IMC se encuentra por debajo de 18,5 kg/m2 estaríamos ante un caso de delgadez que incrementaría su gravedad conforme fuéramos descendiendo en la escala del índice.
Si la medida es superior a 25kg/m2 estaríamos en una situación de sobrepeso que se iría agravando conforme fuéramos escalando en los parámetros establecidos, pudiendo llegar a una obesidad muy severa.
¿Qué relación debe haber entre mi IMC y mi colchón?
Como solemos decir, el colchón ideal es aquel que mejor se ajusta a las necesidades y características de cada individuo y el IMC es uno de esos factores clave que deben ayudarnos a elegir de manera óptima un tipo de colchón u otro.
Para asegurar un descanso saludable debemos mantener una buena posición de nuestra columna vertebral y esto, en buena medida depende de la firmeza de nuestro colchón. Debemos encontrar aquel colchón que consigue alcanzar un equilibrio perfecto entre firmeza y adaptabilidad, para lo que es muy necesario conocer con exactitud nuestro IMC. ¿Por qué?
Pues porque si tenemos un colchón demasiado firme para nuestro índice, cada vez que estemos durmiendo ejerceremos de forma prácticamente inevitable presión en determinados puntos de nuestro cuerpo. El resultado es un sueño no reparador, dolor muscular y articular y un sueño poco saludable.
Por el contrario, si nuestro colchón es demasiado suave en relación con nuestro IMC estaremos provocando una desalineación de la columna vertebral mientras dormimos y, de nuevo, estaremos afectando negativamente a la calidad del sueño.
Por ese motivo, debemos tener claro cuál es el tipo de colchón que debemos elegir una vez tengamos claro cuál es nuestro índice de masa corporal:
- IMC menor de 25: debemos escoger un colchón un poco más suave.
- IMC entre 25 y 30: entonces tu colchón debe de tener una firmeza media.
- IMC mayor de 30: deberías buscar un colchón firme.










